Intensa, incómoda… sin vergüenza y con mucho profesionalismo, “Navajazo” combina los mejores elementos para expresar el corazón del director Ricardo Silva. El documental, que compitió en la categoría Gran Premio Zanate, se desarrolla en la ciudad de Tijuana.

El filme presenta una serie de situaciones envueltas en atmósferas decadentes:

– Una respiración: “Nadie pensó que el fin del mundo fuera así…” Enfermedades… asesinos naturales. Célula contra célula.

-“¿Tú has matado?” – preguntan.

-“Todos cometemos errores”– contesta un hombre con un pasamontaña negro en el rostro.

– Una pareja de adultos se droga en una pequeña lona y cajas que simulan una diminuta casa. Él se quita los pantalones porque tiene calor… ella pregunta que sí ocupa ayuda, luego resbala su mano por la rodilla del hombre y sube un poco más. La temperatura aumenta para ambos. Ella lo desnuda y esta de rodillas frente a él. El resto es placer… y un poco de su imaginación.

-Dos parejas al mismo tiempo, se entregan el uno al otro en la pantalla. Movimientos suaves, circulares y figuras obscenas. Respiraciones agitadas, cuerpos sudorosos y jadeos carnales.

-Una pelea entre dos hombres. Marioneta, golpes duros en la cabeza y cuello. Jalones de camisa. Nació en segundos la pelea, todo es por orgullo. Golpes duros hacía el estómago. Se revuelcan en las piedras. Al final “Ya estuvo” dice uno y se abrazan fraternalmente.